¿Qué es ser Ciudadano?

De acuerdo a la definición del diccionario de la Real Academia Española, un ciudadano es una “persona considerada como miembro activo de un Estado, titular de derechos políticos y sometido a sus leyes”.

A partir de dicha definición, la Constitución Política de 1980 establece en el artículo 13: “Son ciudadanos los chilenos que hayan cumplido dieciocho años de edad y que no hayan sido condenados a pena aflictiva”.

Asimismo, la Carta Fundamental añade que “La calidad de ciudadano otorga los derechos de sufragio, de optar a cargos de elección popular y los demás que la Constitución o la ley confieran”.

Pero este estatus no solo se remite a los nacidos en territorio nacional. En el caso de los extranjeros residentes, el artículo 14 señala que son ciudadanos “los extranjeros avecindados en Chile por más de cinco años, y que cumplan con los requisitos señalados en el inciso primero del artículo 13”, es decir, mayores de 18 años y que no hayan sido condenados a pena aflictiva, pudiendo ejercer el derecho de sufragio en los casos y formas que determine la ley.

Finalmente, los extranjeros nacionalizados en conformidad al Nº 3º del artículo 10, tendrán opción a cargos públicos de elección popular sólo después de cinco años de estar en posesión de sus cartas de nacionalización.

Pero así como se adquiere por derecho la calidad de ciudadano, también es posible perderla. La Constitución en el artículo 17 establece que la calidad de ciudadano se pierde en los siguientes casos:

1º.- Por pérdida de la nacionalidad chilena;

2º.- Por condena a pena aflictiva, y

3º.- Por condena por delitos que la ley califique como conducta terrorista y los relativos al tráfico de estupefacientes y que hubieren merecido, además, pena aflictiva.

Los que hubieren perdido la ciudadanía por la causal indicada en el número 2º, la recuperarán en conformidad a la ley, una vez extinguida su responsabilidad penal. Los que la hubieren perdido por las causales previstas en el número 3º podrán solicitar su rehabilitación al Senado una vez cumplida la condena.

De esta forma, nuestra condición de ciudadanos nos permite exigirle al Estado el reconocimiento y la garantía de los derechos esenciales de cada persona, así como la protección de las leyes. Al mismo tiempo, cada hombre debe respetar los derechos establecidos por el Estado, como el cumplimiento de las leyes, honrar a su país y sus emblemas patrios, entre otros.